Palabras amigas

“El viaje me ha parecido muy bien, mejor que bien. Aquí he conocido el amor, el cariño, todo. He cobrado la media vida que me faltaba. He estado en la gloria, me quedaría aquí junto a los voluntarios y los compañeros/as, no me iría nunca. Este viaje me ha dado salud, gracias a la felicidad que he tenido durante estos días. Estoy en el cielo, porque me encuentro rodeada de ángeles.”

Eduarda, persona mayor amiga

 

“Hoy he tenido la enorme suerte de compartir una tarde de merienda con gente MUY especial. Cada uno de ellos era una joya, un libro abierto que esperaba ser leído y escuchado pausadamente. Tan llenos de vida y de sabiduría que transmitir... Me he llevado recetas, consejos de vida, risas y fotografías pero me quedo con cada una de sus miradas de agradecimiento y con el AMOR y el ambiente de ACOGIDA extremo que se respiraba en el aire.”

Amparo, voluntaria

 

“En nombre de todas las personas que acompañáis y de todas las que todavía no os conocen, os doy las gracias, porque hacéis una labor impresionante y hay tanta gente que se siente sola… Os necesitamos. Gracias, de corazón.”

Adela, persona mayor amiga.

 

“Es maravilloso ir a visitar a un paciente mayor, a quien ya se ha visitado otras semanas, y encontrarle en la puerta de la habitación mirando para ver cuando llegamos. Nos están esperando. No hay nada más gratificante que ver su sonrisa cuando nos ven llegar. Aprendemos mucho viendo cómo valoran una sonrisa; aprendemos a escuchar porque nosotros tenemos todo el resto de la semana para hablar de nuestras cosas, pero ellos no. Muchos sólo tienen el rato que estamos con ellos para hablar y contarnos sus cosas. Se aprende a valorar todo lo que tenemos inmaterial pero fundamental para las personas como es la salud, la familia, los amigos... cosas que damos por hechas, pero que hacen que nos sintamos unos privilegiados. Si no hubiera aceptado hacer el voluntariado en un hospital, mi vida no sería la misma. Ha hecho que vea las cosas de una forma muy diferente y con mucho más optimismo y alegría.”

Maria, voluntaria